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NI MONJA , NI ALFÉREZ   

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EL TEMPLETE
 
 
 NI MONJA , NI ALFÉREZ

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JULIO DOMÍNGUEZ ARJONA 
10 de Mayo  de 2012

Ayer descubríamos que la Sevilla de la picaresca de Monipodio ,  Rinconete y Cortadillo, sigue existiendo, pues descubrieron que un buen señor llevaba ejerciendo de cura en una parroquia sevillana la broma de  mas de cinco años sin haber sido ordenado sacerdote . Nuestro arzobispado  se ha cubierto de gloria, pues a la vista está que no sabe a quien tienen pastoreando a su rebaño. Seria cuestión de ordenar una urgente ITV del orden sacerdotal de toda nuestra archidiocesis que para eso tenemos un arzobispo titular y un auxiliar y ya que medio no se saben los nombres de las Hermandades, podrian  saber por lo menos si son hombres de Dios titulados, los que que están en nuestras iglesias . ( Nosotros, en su dia tambien exportamos un falso cura de esto a las Américas no hace muchos años que fue detenido y extraditado ) .-

Este vigente mundo de la picaresca y las falsas identidades me ha traido a la memoria la historia de la llamada monja alferez, que ni era monja, ni era alferez,pero era un personaje cuya real existencia, superaba cualquier ficción y que podrian mandar a la cola del paro al triste Alatriste . Les cuento :

Catalina de Erauso que asi se llamaba la muchacha , nació en San Sebastián en 1592, hija de una familia distinguida que la ingresó a los cuatro años de edad en un convento de monjas de clausura. El 18 de mayo de 1607, con quince años, se remanga los hábitos escala la tapia del convento y se escapa al bosque. Según su propio relato, vaga por él durante tres días, mientras sobrevive a base de frutas y raíces, hasta que logra robar ropas de hombre y, disfrazada como tal, refugiarse en Vitoria. Durante varios años, siempre como hombre, recorre buena parte de España y realiza diferentes oficios para sobrevivir, hasta que finalmente se embarca como grumete en un barco rumbo a las Américas.-

Al llegar a tierra deserta –y tras desempeñar varios oficios serviles – entra a servir al rey como soldado, ocupación en la que llega a distinguirse en las guerras contra los araucanos y obtiene, finalmente, el grado de alférez. De carácter altivo y poco sociable, sostiene numerosos duelos y pendencias, y por culpa de uno de ellos es condenada a muerte en La Paz, aunque huye del presidio . Tras varias andanzas más, resulta gravemente herida  y al  creer que va a perder la vida, hace llamar a un obispo y se confiesa a él y le revela su verdadero sexo. Otros dicen que la confesión al obispo la realiza para salvar la vida, buscada como estaba por la Justicia. Sea como fuere, revelada su condición de mujer y sobreviviendo de este lance como ha sobrevivido a mil más,  vuelve a España el 1 de noviembre de 1624. Como mujer (y monja) que ha vestido de hombre muchos creen que el Santo Oficio hará con ella una bonita hoguera. Sin embargo, el rey Felipe IV al conocer  sus hazañas como cosas de gran prodigio y le concede una pensión de 800 ducados en agosto de 1625. Luego es recibida en audiencia por el papa Urbano VIII, que le concede la dispensa de vestir de hombre. Reside algún tiempo en Sevilla, Nápoles y Madrid, para finalmente embarcar nuevamente hacia América. Su pista se pierde en 1635, cuando desembarca en el puerto de Veracruz. Poco más se sabe de ella, aunque se cree que murió en 1656.

Todo esto resultaria muy dificil de creer, si no llega ser porque existen pruebas documentales de que no es un personaje creado por algún escritor : Por un lado  el cuadro que le hizo Pacheco, el suegro de Velázquez, en 1630 (y que se encuentra en la Galería Shepeler, de Aquisgrán, ) y “El memorial de los méritos y servicios del alférez Erauso”, redactado a instancias de la propia Catalina, que se encuentra en nuestro  Archivo General de las Indias, cuando estuvo paseandose por Sevilla la falsa monja, disfrazada de falso alferez en la España del Siglo de Oro .-

Como ven en esta Sevilla mia, en esta Sevilla nuestra, no hay nada nuevo bajo el Sol .-




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