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EL TEMPLETE
 

  DOLORES ARMIJO , AMORES QUE MATAN

.  
Rima XLVI :”Me han herido rescatándose en las sombras,//
 Sellándose con un beso de traición //
 Los brazos me echó al cuello y por la espalda //
Partióme a sangre fría el corazón”.-


 

JULIO DOMÍNGUEZ ARJONA
14 de Febrero de 2009

Por aquello de que hoy, según el calendario litúrgico comercial , es San Valentín y estamos adocenadamente condenados a comprar una terrorífica tarta de fresas chillonas  con forma de corazón ( o cosas peores ) a nuestras respectivas parientas les contare una historia curiosa .-

Mariano José de Lara ( que si mis niños de la LOGSE o la LOCE , no saben quien era no es culpa suya, no se lo han enseñado ) a los 20 años se casa con Josefina Wetoret, una joven madrileña. La verdad sea dicha es que el amigo Mariano no se caracterizó nunca por su fidelidad y las faldas eran su debilidad .-

En los años de estudiante en Valladolid Lara se enamoró de una mujer bastante mayor que él. La cosa no tendría la mayor importancia de un frustrado amor juvenil por una buena  mujer que finalmente se revelaría como la amante de su propio padre.  El corte tuvo que ser morrocotudo.-

En su  corta vida  Lara hubo varias mujeres en su vida. pero sin duda su gran amor fue una sevillana  llamaba Dolores Armijo que también  estaba casada con el hijo de un conocido abogado afrancesado, Manuel María Cambronero. Relación adúltera por tanto entre ambas partes.

La señora Armijos dio alas a la pasión del pobre Mariano , sin saber que este tipo de relaciones por lo general mas pronto que tarde , viene siempre acompañada de inconvenientes  que ellas ( que son mas prácticas )  prefieren refugiándose en el sereno aburrimiento y seguridad económica de su vida conyugal. -

Lara  conoce a Dolores en uno de los salones de Madrid . Corre el año de 1830. Sólo hace uno de su boda con Pepita Wetoret,.En 1834 Larra se separa de su mujer, y otro tanto ocurre entre Dolores y su marido, el Cambronero, tras ser ambos descubiertos por sus respectivos . Pepita sospechaba de las continuas infidelidades de su marido, así que un día decidió aclarar sus dudas abriendo un cajón de su despacho  en el que Larra había guardado una carta que acababa de recibir por la mañana, descubriendo así la cita para ese día entre los dos amantes. Despechada y celosa, decidió vengarse. Remitió la carta al marido de Dolores, el Cambronero,  para protagonizar la escena que ya se pueden imaginar desembocando en ruptura. Ambas parejas se separan, Cambronero se va a Manila para ocupar un alto cargo y su mujer se retira de los chismes de Madrid, primero en Extremadura, luego en Ávila, donde se establece en casa de un tío suyo.-
    
Todo el año de 1835 lo pasa Larra fuera de España, pero al final  nuestro escritor siguió a Dolores hasta Extremadura,  sin éxito iniciándose una tormentosa relación amorosa modelo montaña rusa de encuentros y desencuentros, de enfados y reconciliaciones; en suma un bucle de amor y odio  .-

Tal día como ayer,  pero en Febrero de 1837 la buena mujer  toma la decisión de volver junto a su marido en Manila, tras dos años de separación, así que ni corta ni perezosa ,  acompañada de una de sus cuñadas, Dolores visita a Larra en su casa de la calle de Santa Clara, cerca de la plaza de Oriente, esquina a la calle de la Amnistía, para pedirle sus cartas amorosas que pudieran comprometerla y el rosario de su madre . Es la tarde de la ruptura. Dolores tiene decidido ya viajar a Filipinas.

La visita de Dolores fue la gota que colmó el vaso de su desesperación amorosa de Lara . Poco después de la despedida Lara se descerrajó un tiro en la cabeza, con solo 27 años . .Hoy la gente se va a DEC , a La Noria  y cobran jugosos talones por desnudar su alma, el peor de los desnudos . Pero sigamos

¿La señora Armijo tras partirle definitivamente el corazón al pobre de Mariano llegó a escuchar el disparó? Curiosamente , Dolores Armijo no imaginaba que tan sólo unos meses después sería víctima de un desastre inesperado. No sabía que el mercante en el que se embarcó para iniciar una nueva vida no llegaría a Filipinas. No sabía que aquel barco se hundiría a la altura de la costa de Buena Esperanza. Ignoraba que no habría supervivientes. A veces la vida es hasta justa  .-

 
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