SILENCIO INMACULISTA EL SILENCIO POR LA PLAZA DEL TRIUNFO Y LA
CALLE TEMPRADO
EL
COLECCIONABLE DE LA SEVILLA QUE NO
VEMOS
SILENCIO
INMACULISTA
JULIO DOMINGUEZ ARJONA Sevilla 7 de Diciembre de 2006
En esta víspera de la
Inmaculada hemos
querido recordar a la cofradía sevillana de penitencia que
más
se ha significado por el voto concepcionista, la Primitiva Hermandad de
los Nazarenos de Sevilla. Y para ello publicamos una fotografía
inédita de mediados de los años setenta de la pasada
centuria
que acredita el tránsito de Nuestro Padre Jesús Nazareno
por la plaza del Triunfo rodeando el monumento a la Inmaculada. Aunque
la frondosa vegetación nos impide la visión del
monumento,
el encuadre de la Giralda y sobre todo la silueta a la derecha de la
fotografía
de la entonces Diputación Provincial nos dan la
localización
espacial inequívoca. Veamos las circunstancias que motivaron
este
insólito itinerario en cofradía tan poco dada a los
cambios
y que todos asociamos indefectiblemente con su regreso por la calle
Francos.
El crecimiento progresivo del número de nazarenos que
experimentaron
las cofradías en la postguerra, fue especialmente notorio en las
que hacían su estación de penitencia en la Madrugada que
empezaron a tener problemas para cumplir los horarios y evitar cruces y
parones en los años cincuenta. El conocido como problema de "la
pescadilla que se muerde la cola" ocasionó ya en 1966 un
auténtico
colapso de las seis hermandades incapaces de avanzar al confluir el
itinerario
de regreso de las tres primeras por Francos y Cuna con el paso de los
Gitanos
hacia La Campana. Aparte del polémico adelanto en una hora de la
madrugada en perjuicio de un devaluado Jueves Santo se intentaron
diversas
medidas. Así entre 1967 y 1971 el Gran Poder adoptó
transitoriamente
su itinerario de regreso actual por el Postigo volviendo al tradicional
por Placentines en 1972 y 1973. Mientras tanto, el Silencio
continuó
sin cambios salvo en estos dos últimos años citados en
que,
para facilitar el paso de Los Gitanos, hacía un rodeo por San
Andrés
y Trajano para volver al Duque por la calle Jesús del Gran
Poder,
lo que le suponía retrasar su entrada en más de una hora.
Esta circunstancia junto con el cruce en el que se veía obligado
a esperar el paso del Gran Poder y la coincidencia en la Plaza del
Duque
con los Gitanos le llevaron a intentar una solución
revolucionaria
en cofradía tan apegada a lo tradicional.
En los años 1975 y 1976 el
Silencio
cambiaría totalmente su itinerario de regreso, haciéndolo
por la plaza del Triunfo, rodeando el Monumento a la Inmaculada para
por
Santo Tomás cruzar hacia Santander y Temprado pasando por
delante
del Hospital de la Caridad y la Maestranza de Artillería, tal y
como vemos en nuestra segunda fotografía de hoy. El Gran Poder
ya
había adoptado definitivamente en 1974, en Madrugada muy
lluviosa,
su recorrido actual por el Postigo, por lo que tenía que ir
detrás
del Silencio hasta la plaza del Museo. La solución si bien
aligeró
al resto de cofradías no satisfizo pues con ella el Silencio
entraba
casi dos horas más tarde, prácticamente de día,
como
hacía antes de la Guerra, por lo que en 1977 decidió
recuperar
su itinerario habitual, teniendo en cuenta que con la reapertura del
puente
de Isabel II el cruce en San Pablo con la Esperanza de Triana
volvía
a ser crítico.
No acabarían ahí los inventos para poner remedio a una
Madrugada
masificada dentro y fuera de las filas nazarenas, y así a
mediados
de los ochenta se planteó el invertir el sentido de la carrera
oficial
en esa jornada, empezando en la plaza Virgen de los Reyes y terminando
en la Campana, tal y como se había venido haciendo en el
Sábado
Santo desde su creación hasta 1973.